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martes, 24 de junio de 2014

Bitácora 8: La experiencia y sus lenguajes - Larrosa.


Después de haber leído la conferencia de Larrosa, escribí esta carta, dirigida a él:


Medellín 23 de Junio de 2014.
Señor Jorge Larrosa.

Cordial saludo.

Esta carta está motivada por mi reciente lectura de la conferencia “La experiencia y sus lenguajes” de su autoría.

Quiero expresarle todo lo que esta conferencia me transmitió desde mi lugar de maestra en formación. Cada línea de la lectura fue para mí un deleite total, puesto que me identifico totalmente con cada uno de los planteamientos que usted aborda en el texto.

Dentro de la primera parte, me llamó bastante la concepción de la educación que usted presenta, pues siempre he tenido una idea similar, esa “vida que está más allá de nuestra propia vida” es la idea que debería, sin duda inspirar todos los ideales de educación a nivel global y no la educación estandarizada, que hasta ahora manda la parada en la mayoría de los países de Latinoamérica que hemos sido absorbidos por las reformas neoliberales que nos imponen un modelo educativo en el que el fin último no es educar sino “cualificar”, en el que la educación no es un derecho o una prioridad sino un servicio… este, como usted dice es un país en el que da “vergüenza vivir”, en materia de educación, claro.

Quiero decirle también que su visión de reivindicación de la experiencia es para mí una gran inspiración, puesto que soy maestra en formación de licenciatura en humanidades, lengua castellana y he buscado mucho desde mis prácticas pedagógicas involucrar de forma directa la experiencia en el aula, pero esa experiencia que no se queda en enunciaciones sino la verdadera, la que hace que los estudiantes conviertan su aprendizaje en algo realmente significativo.

Coincido con usted cuando expone el hecho de que la experiencia ha sido totalmente objetivada, racionalizada y mostrada desde una mirada totalmente positivista, que termina, de algún modo, por coartar aquello de lo que realmente se nutre la experiencia misma, de la frescura y la heterogeneidad.

Frente a las precauciones con relación a  la experiencia debo reconocer que me sentí confrontada con la cuarta “no hacer de la experiencia un concepto” puesto que siempre la había considerado eso, un concepto y fue una sorpresa tener esta nueva mirada de lo concreto y lo que es la experiencia en sí misma.

“La imposibilidad de elaborar las experiencias, de darles un sentido propio. Y si las experiencias no se elaboran, si no adquieren un sentido, sea el que sea, con relación a la vida propia, no pueden llamarse, estrictamente, experiencias. Y, desde luego, no pueden transmitirse”. Sin duda alguna es una de las problemáticas que más aqueja a los maestros hoy en día, la imposibilidad de elaborar esas experiencias, de contarlas de algún otro medio que no sea el condicional “diario pedagógico” en el que el maestro se queda en lo superficial, lo observable, lo objetivo y allí me pregunto ¿dónde está la relevancia de la experiencia del maestro mas allá de lo que ha observado de forma “objetiva”?

Para finalizar, quiero decirle que, así como el texto de Benjamin nos deja sin palabras, esta conferencia tuvo ese mismo efecto conmigo, puesto que además de sentirme muy identificada con las tesis que usted defiende durante la conferencia, me aportó bastante para construir mi propio criterio sobre la experiencia, como maestra en formación y futura licenciada.

Kamila Alarcón Muñoz.
Universidad de Antioquia – Medellín.
Colombia.


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