Después de haber leído la conferencia de Larrosa, escribí esta carta, dirigida a él:
Medellín 23
de Junio de 2014.
Señor Jorge
Larrosa.
Cordial
saludo.
Esta carta
está motivada por mi reciente lectura de la conferencia “La experiencia y sus
lenguajes” de su autoría.
Quiero
expresarle todo lo que esta conferencia me transmitió desde mi lugar de maestra
en formación. Cada línea de la lectura fue para mí un deleite total, puesto que
me identifico totalmente con cada uno de los planteamientos que usted aborda en
el texto.
Dentro de
la primera parte, me llamó bastante la concepción de la educación que usted
presenta, pues siempre he tenido una idea similar, esa “vida que está más allá
de nuestra propia vida” es la idea que debería, sin duda inspirar todos los
ideales de educación a nivel global y no la educación estandarizada, que hasta
ahora manda la parada en la mayoría de los países de Latinoamérica que hemos
sido absorbidos por las reformas neoliberales que nos imponen un modelo
educativo en el que el fin último no es educar sino “cualificar”, en el que la
educación no es un derecho o una prioridad sino un servicio… este, como usted
dice es un país en el que da “vergüenza vivir”, en materia de educación, claro.
Quiero
decirle también que su visión de reivindicación de la experiencia es para mí
una gran inspiración, puesto que soy maestra en formación de licenciatura en
humanidades, lengua castellana y he buscado mucho desde mis prácticas
pedagógicas involucrar de forma directa la experiencia en el aula, pero esa
experiencia que no se queda en enunciaciones sino la verdadera, la que hace que
los estudiantes conviertan su aprendizaje en algo realmente significativo.
Coincido
con usted cuando expone el hecho de que la experiencia ha sido totalmente
objetivada, racionalizada y mostrada desde una mirada totalmente positivista,
que termina, de algún modo, por coartar aquello de lo que realmente se nutre la
experiencia misma, de la frescura y la heterogeneidad.
Frente a
las precauciones con relación a la
experiencia debo reconocer que me sentí confrontada con la cuarta “no hacer de
la experiencia un concepto” puesto que siempre la había considerado eso, un
concepto y fue una sorpresa tener esta nueva mirada de lo concreto y lo que es
la experiencia en sí misma.
“La
imposibilidad de elaborar las experiencias, de darles un sentido propio. Y si
las experiencias no se elaboran, si no adquieren un sentido, sea el que sea,
con relación a la vida propia, no pueden llamarse, estrictamente, experiencias.
Y, desde luego, no pueden transmitirse”. Sin duda alguna es una de las
problemáticas que más aqueja a los maestros hoy en día, la imposibilidad de
elaborar esas experiencias, de contarlas de algún otro medio que no sea el
condicional “diario pedagógico” en el que el maestro se queda en lo
superficial, lo observable, lo objetivo y allí me pregunto ¿dónde está la
relevancia de la experiencia del maestro mas allá de lo que ha observado de
forma “objetiva”?
Para
finalizar, quiero decirle que, así como el texto de Benjamin nos deja sin palabras,
esta conferencia tuvo ese mismo efecto conmigo, puesto que además de sentirme
muy identificada con las tesis que usted defiende durante la conferencia, me
aportó bastante para construir mi propio criterio sobre la experiencia, como
maestra en formación y futura licenciada.
Kamila
Alarcón Muñoz.
Universidad
de Antioquia – Medellín.
Colombia.

0 comentarios:
Publicar un comentario